sábado, 14 de noviembre de 2009

Los saberes de mis estudiantes

Es muy común escuchar a mis alumnos comentarios sobre sus pláticas en el chat, de si se metieron el día anterior o qué dijeron. Por otra parte algunos padres preguntan si todo lo que sus profesores les dejan de tarea tiene que ser por computadora, pues sus hijos invierten mucho tiempo en ello y gastan lo que en ocasiones sus padres no les pueden dar, o bien, los encuentran en otras páginas que no son de información académica.
En esta ocasión, gracias al ejercicio, me he podido acercar a mis alumnos para preguntarles con detenimiento, qué ven y qué saben hacer en internet y la mayoría de ellos lo utilizan como un espacio social para chatear, conocer nuevas personas, establecer relaciones de noviazgo, etc. a partir de lugares como hi-5, mi-space, metroflog, tweeter y otros. En realidad muy escasamente compran en la página de Mercado Libre y solo un alumno conoce el diseño de páginas web.
Las actividades que con mayor frecuencia utilizan son las de reservorio, de donde obtienen información solicitada en la escuela, mencionando que Wikipedia es una de las mejores. Asimismo, están al tanto de las páginas en las que pueden obtener descargas gratuitas, entre las cuales se encuentran ba-k, ares y limewire.
Cuando les pregunté qué podíamos hacer con esos conocimientos a favor de su aprendizaje académico, realmente no tuvieron una pronta respuesta, algunos comentaban que prácticamente solo se podían conjuntar en las páginas de conocimiento, por lo que les expliqué un poco lo que podíamos alcanzar.
El alumno mencionado anteriormente, dado que es el que mayor pericia tiene, sería el encargado de enseñarles a sus compañeros lo que conoce y lo haría en espacios de mis clases, que poco a poco se extenderían fuera de la escuela.
Yo estoy convencida que en cuanto empiecen a trabajar sobre estas herramientas, como en la webquest, quedarán interesados y motivados a encontrar en sus habilidades, nuevas posibilidades de aplicación, a favor del aprendizaje académico.

Mi aventura de ser docente

De verdad que ser maestra ha sido toda una aventura para mi y afortunadamente no he dejado de aprender desde que inicié. Al compartir las primeras experiencias con mis compañeros me he dado cuenta que todos hemos pasado por los mismos temores e inseguridades, pues como hace mención Esteve, es muy grande el peso que sentimos al querer ser maestros ideales, responder acertadamente a todos sus cuestionamientos, tener la mejor pedagogía, ser dinámicos y agradables, y cuando nos enfrentamos a la realidad, nos damos cuenta que no es tan rígido ni perfecto, sino que somos seres humanos imperfectos con muchas áreas de oportunidad.
Inicié, como muchos, aprendiendo por ensayo y error, pero gracias a la oportunidad que me ha dado el Conalep he seguido haciéndolo mediante capacitación como ésta, en la que me he concientizado de la importancia de ser “maestra de humanidad”, como menciona Esteve, ayudándoles a los alumnos a entenderse a sí mismos y al mundo que los rodea para que puedan enfrentarse a él. Asimismo reconozco la importancia de una comunicación efectiva en todos los niveles de una escuela, la disciplina, que empieza por la mía propia, y la adaptación de los contenidos al nivel de los alumnos para hacer más favorable su aprendizaje.
En conclusión, la docencia para mi ha sido y seguirá siendo una aventura en donde tengo que prepararme, experimentar, intentar, pero nunca quedarme estática porque eso generaría mi estancamiento profesional, social y personal.

Mi confrontación con la docencia

Cuando era pequeña jugaba a ser maestra, pero posteriormente pensé que era solo una ilusión infantil, sin embargo cuando egresé de la licenciatura en Psicología, en la UNAM, y a pesar de iniciar laborando en el área de recursos humanos en tres empresas, me volvió a surgir la inquietud de la docencia. Para ello llamé al INEA para dar voluntariado y contrariamente a lo que esperaba, no mostraron interés a mi petición, por lo que opté por hacerlo de manera más formal a través de escuelas a nivel medio superior.
Inicié mi experiencia a la par en una escuela privada y en el Conalep en el que actualmente laboro. Poco a poco empecé a recibir satisfacciones, pues veía que mis alumnos realmente se divertían aprendiendo y cada vez ganaba más aceptación con mis compañeros y autoridades.
Recuerdo que en mis primeras clases no contaba con las herramientas suficientes y se me dificultaba controlar grupos grandes, en particular de hombres, pero todo eso representaba un reto muy grande para mi. Ahora, cuando analizo mis clases actuales creo que he mejorado mucho, pues ya tengo más experiencia y madurez para conducir el proceso de enseñanza-aprendizaje, sin embargo día a día sigo encontrando elementos que modificar y nuevas experiencias que vivir.
Los siete años que llevo en esta labor me han permitido concluir que no es un trabajo sencillo, como se rumora socialmente, sino que es un arte cuando hay compromiso, amor, dinamismo, esfuerzo y constancia, y qué mejor que realizarlo con una población a la que identifico y con la que disfruto el trabajo con adolescentes.
No obstante hay ocasiones en las que me frustro cuando no veo los resultados esperados, en particular cuando los alumnos subestiman sus capacidades, pero sigo insistiendo porque las satisfacciones que me han dado son mucho mayores. Nada es comparable cuando los veo crecer personal y profesionalmente y saber que pude contribuir con una pequeña parte a través de reflexiones, estrategias para resolver problemas de su vida diaria y estrategias para confiar en ellos mismos. Eso es lo que me alienta para mejorar.