Cuando era pequeña jugaba a ser maestra, pero posteriormente pensé que era solo una ilusión infantil, sin embargo cuando egresé de la licenciatura en Psicología, en la UNAM, y a pesar de iniciar laborando en el área de recursos humanos en tres empresas, me volvió a surgir la inquietud de la docencia. Para ello llamé al INEA para dar voluntariado y contrariamente a lo que esperaba, no mostraron interés a mi petición, por lo que opté por hacerlo de manera más formal a través de escuelas a nivel medio superior.
Inicié mi experiencia a la par en una escuela privada y en el Conalep en el que actualmente laboro. Poco a poco empecé a recibir satisfacciones, pues veía que mis alumnos realmente se divertían aprendiendo y cada vez ganaba más aceptación con mis compañeros y autoridades.
Recuerdo que en mis primeras clases no contaba con las herramientas suficientes y se me dificultaba controlar grupos grandes, en particular de hombres, pero todo eso representaba un reto muy grande para mi. Ahora, cuando analizo mis clases actuales creo que he mejorado mucho, pues ya tengo más experiencia y madurez para conducir el proceso de enseñanza-aprendizaje, sin embargo día a día sigo encontrando elementos que modificar y nuevas experiencias que vivir.
Los siete años que llevo en esta labor me han permitido concluir que no es un trabajo sencillo, como se rumora socialmente, sino que es un arte cuando hay compromiso, amor, dinamismo, esfuerzo y constancia, y qué mejor que realizarlo con una población a la que identifico y con la que disfruto el trabajo con adolescentes.
No obstante hay ocasiones en las que me frustro cuando no veo los resultados esperados, en particular cuando los alumnos subestiman sus capacidades, pero sigo insistiendo porque las satisfacciones que me han dado son mucho mayores. Nada es comparable cuando los veo crecer personal y profesionalmente y saber que pude contribuir con una pequeña parte a través de reflexiones, estrategias para resolver problemas de su vida diaria y estrategias para confiar en ellos mismos. Eso es lo que me alienta para mejorar.
Inicié mi experiencia a la par en una escuela privada y en el Conalep en el que actualmente laboro. Poco a poco empecé a recibir satisfacciones, pues veía que mis alumnos realmente se divertían aprendiendo y cada vez ganaba más aceptación con mis compañeros y autoridades.
Recuerdo que en mis primeras clases no contaba con las herramientas suficientes y se me dificultaba controlar grupos grandes, en particular de hombres, pero todo eso representaba un reto muy grande para mi. Ahora, cuando analizo mis clases actuales creo que he mejorado mucho, pues ya tengo más experiencia y madurez para conducir el proceso de enseñanza-aprendizaje, sin embargo día a día sigo encontrando elementos que modificar y nuevas experiencias que vivir.
Los siete años que llevo en esta labor me han permitido concluir que no es un trabajo sencillo, como se rumora socialmente, sino que es un arte cuando hay compromiso, amor, dinamismo, esfuerzo y constancia, y qué mejor que realizarlo con una población a la que identifico y con la que disfruto el trabajo con adolescentes.
No obstante hay ocasiones en las que me frustro cuando no veo los resultados esperados, en particular cuando los alumnos subestiman sus capacidades, pero sigo insistiendo porque las satisfacciones que me han dado son mucho mayores. Nada es comparable cuando los veo crecer personal y profesionalmente y saber que pude contribuir con una pequeña parte a través de reflexiones, estrategias para resolver problemas de su vida diaria y estrategias para confiar en ellos mismos. Eso es lo que me alienta para mejorar.

Lety:
ResponderEliminarCoincido contigo cuando dices que la docencia es una profesión completamente diferente a lo que la sociedad piensa, pues ser docente implica formar seres humanos capaces de enfrentarse a la vida; desarrollando sus habilidades y fortaleciendo debilidades. Cuando cursan el bachillerato es el momento en donde ellos tomarán decisiones importantes sobre su vida tanto personal como laboral pues la mayoría no continua estudiando. Es donde los docentes comprometidos y preocupados por nuestra actualización seremos parte fundamental en sus vidas. Con amor, capacitación, esfuerzo y compromiso lograremos convertirlos en seres humanos competentes para la vida.