viernes, 11 de diciembre de 2009

¿El aprendizaje es algo trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos calesquiera?

Definitivamente no, a menos que nuestra postura sea conductista (solo existe lo que se puede ver y medir) o estemos enfocados en la educación tradicionalista (donde el conocimiento se refleja a través de estos métodos). Y no es que el conductismo sea obsoleto, pues tiene cierta funcionalidad no solo dentro de la educación, sino en la vida misma, pero de acuerdo a la adquisición de competencias, esta manera de medir el aprendizaje, tiende a desaparecer más rápido, pues solo se guarda a corto plazo, para el examen y posteriormente se pierde.

De modo contrario, considerando como base la concepción constructivista, no podemos limitar el aprendizaje a contenidos muchas veces memorizados que tienen como fin último emitir una calificación de “aprobado” o “reprobado”, sino que el aprendizaje va mucho más allá, como hemos visto, los aprendizajes además pueden observarse en los cambios de comportamiento y actitud de nuestros alumnos, cuando emplean dentro de su bagaje el vocabulario que les hemos dado previamente, cuando dan una opinión certera y bien fundamentada, cuando reflexionan sobre un tema de interés, cuando resuelven un problema y toman decisiones de acuerdo a lo que vimos en clase.

Ahora bien, el aprendizaje no es una competencia por sí solo, sino que éstas se definen de acuerdo a Vargas, como la “capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”.

De ahí la importancia de fomentar el aprendizaje significativo y situado. En el primer caso para el alumno serán más accesibles los conocimientos que considera útiles y que se relacionan con su realidad, que como menciona Xavier Vargas, también pueden ser elementos memorísticos que tengan cierta carga emotiva, por ejemplo, y que puedan externar de manera oral o escrita. Por su parte, el aprendizaje situado permite transportar al estudiante físicamente o a través de la imaginación o de un estudio de casos o juego de roles, a lugares y situaciones en donde tiene que resolver determinados problemas, basándose en la reflexión, crítica, valores, experiencias propias y ajenas, etc.

De esta manera debemos buscar estrategias que nos permitan evaluar las competencias que han adquirido nuestros alumnos, en vez de aplicarles solo exámenes para medir su aprendizaje temporal.

¿Qué concepciones de aprendizaje me parecen congruentes con el enfoque por competencias?

Partiendo de que las competencias son la conjunción entre el saber, saber hacer, saber ser y saber convivir, que se movilizan para resolver problemas y tomar decisiones, considero que todas las concepciones de aprendizaje compiladas por Marqués tienen cierta funcionalidad, unas más que otras, pero dentro de las más significativas se encuentran:
  • Aprendizaje por descubrimiento. Este tipo de aprendizaje planteado por Bruner, reviste gran importancia pues dota al alumno de competencias, fomentando su aprendizaje autónomo, investigando, reflexionando, ampliando sus repertorios y haciéndose más responsable de su propio aprendizaje, lo que le permitirá tomar decisiones y formarse una visión más emprendedora.
  • Aprendizaje significativo. Es fundamental para la adquisición de competencias, pues a través de la utilidad que observa en los elementos a adquirir para su vida diaria, el alumno se motiva y se hace más consciente de sí mismo y del mundo que lo rodea, manteniendo una actitud positiva.
    Desde este enfoque, el desafío es un fenómeno que estimula el aprendizaje, como ya lo veíamos la semana anterior, en la que se proponen proyectos y trabajos que impliquen un reto para los estudiantes, pues los impulsa a conseguir el objetivo planteado, haciéndolos competentes.
  • Constructivismo de Piaget y Socio-constructivismo de Vigotsky. Nos permiten establecer un conocimiento mediante la interacción con el ambiente, sumando ideas, transformando, experimentando, cometiendo errores y resolviendo problemas. Desde esta perspectiva el aula debe ser un campo de interacción con los participantes, enriqueciendo sus aprendizajes. Desde la RIEMS, el trabajo colectivo es primordial para aprender a resolver problemas y ampliar sus perspectivas individuales.

Desde mi perspectiva, en la práctica docente se aplican las concepciones de aprendizaje de manera ecléctica, pues tomamos lo mejor de cada una de ellas para formar alumnos competentes. Sin duda existen muchos ejemplos que podemos citar en cada una de ellas y que nos permiten comprobar su eficacia en el aula.