Definitivamente no, a menos que nuestra postura sea conductista (solo existe lo que se puede ver y medir) o estemos enfocados en la educación tradicionalista (donde el conocimiento se refleja a través de estos métodos). Y no es que el conductismo sea obsoleto, pues tiene cierta funcionalidad no solo dentro de la educación, sino en la vida misma, pero de acuerdo a la adquisición de competencias, esta manera de medir el aprendizaje, tiende a desaparecer más rápido, pues solo se guarda a corto plazo, para el examen y posteriormente se pierde.
De modo contrario, considerando como base la concepción constructivista, no podemos limitar el aprendizaje a contenidos muchas veces memorizados que tienen como fin último emitir una calificación de “aprobado” o “reprobado”, sino que el aprendizaje va mucho más allá, como hemos visto, los aprendizajes además pueden observarse en los cambios de comportamiento y actitud de nuestros alumnos, cuando emplean dentro de su bagaje el vocabulario que les hemos dado previamente, cuando dan una opinión certera y bien fundamentada, cuando reflexionan sobre un tema de interés, cuando resuelven un problema y toman decisiones de acuerdo a lo que vimos en clase.
Ahora bien, el aprendizaje no es una competencia por sí solo, sino que éstas se definen de acuerdo a Vargas, como la “capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”.
De ahí la importancia de fomentar el aprendizaje significativo y situado. En el primer caso para el alumno serán más accesibles los conocimientos que considera útiles y que se relacionan con su realidad, que como menciona Xavier Vargas, también pueden ser elementos memorísticos que tengan cierta carga emotiva, por ejemplo, y que puedan externar de manera oral o escrita. Por su parte, el aprendizaje situado permite transportar al estudiante físicamente o a través de la imaginación o de un estudio de casos o juego de roles, a lugares y situaciones en donde tiene que resolver determinados problemas, basándose en la reflexión, crítica, valores, experiencias propias y ajenas, etc.
De esta manera debemos buscar estrategias que nos permitan evaluar las competencias que han adquirido nuestros alumnos, en vez de aplicarles solo exámenes para medir su aprendizaje temporal.

Hola Lety.
ResponderEliminarCiertamente el conductismo no debemos aislarlo y menospreciarlo, porque en su momento fue útil, como bien indicas, funcional y probablemente para circunstancias actuales, quizá ajenas a las prácticas académicas todavía se configure como la vía para la apropiación de información. Sin embargo, como bien atinas a mencionar es importante considerar que los actuales contextos de aprendizaje se han modificado respondiendo a otras necesidades que requieren de nuevas propuestas educativas, útiles e igualmente funcionales para los tiempos que corren.
Saludos
Georgina Cortés
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ResponderEliminarHola leticia
ResponderEliminarclaro que lo ideal seria medir las competencias y saber que tanto aprovecharon nuestros alumnos, pero creo que una estamos lejos de lograrlo con grupos de 50 alumnos y con administrativos que exiguen examenes escritos, en los cuales solamente se evalua la buena memoria de algunos.
Debemos cambiar nuestra visión para entender que no todos aprendemos a la misma velocidad ni de la misma forma...pero en fin ...vamos avanzando
saludos
albertina